04 octubre 2007

TERMINÓ EL PARTIDO Y LA ROMAREDA ENMUDECIÓ... SILENCIO... DECEPCIÓN
Lo peor que te puede ocurrir en la vida es enmudecer ante un hecho, no saber como reaccionar, sentirte impotente, no saber si enfadarte, llorar, reir, pegar... La Romareda esta noche ha enmudecido. La gente pitaba o aplaudía durante el encuentro, pero con el pitido final se certificó la hora de defunción de un equipo que estaba gravamente enfermo desde tiempo atras. Los aficionados marcharon del funeral con la cabeza baja, en silencio, mientras de fondo se podían intuir algunos cánticos de los aficionados griegos. Pero sin embargo la tristeza era tal que ahogaba las palabras. La lágrimas se escondían bajo un corazón reprimido, la ira se asustaba tras un sentimiento de incomprensión... agobio.
Un golpe duro. Para todos. Para los jugadores, para el entrenador, para el presidente y sobre todo para la afición. Una afición a la que se le había ilusionado con algo grande en Europa. Pero lo que todos se preguntan ¿y ahora qué?
Este es el fracaso de un proyecto deportivo, que se cimentaba en el buen juego y los éxitos, y el fracaso de un proyecto económico, que contaba con los importantes beneficios que dejaba la UEFA. Ahora el proyecto se ha roto. El equipo era un firme candidato a ganar la Copa de la UEFA, todos los pensábamos. Pero la diferencia de efectividad ha resultado nefasta para el Real Zaragoza. ¿Y qué pasa con todos los jugadores que habían venido al club para oxigenar a los jugadores titulares y poder jugar en su lugar varios partidos? Óscar, Pavón, Chus Herrero, Paredes, Generelo, Cuartero, Celades ¿cuándo van a jugar?
Esta herida de gravedad en la imagen del club tardará mucho, mucho tiempo de cicatrizar. Más vale que el Real Zaragoza espabile y se lance en la liga para luchar por intereses europeos y que llegue lejos en la Copa del Rey o esta temporada va a ser muy larga...